Había una chica que se llamaba Makinzie. Makinzie no quería ir a la escuela. Makinzie caminaba a la puerta de la escuela. No entró. Ella fue a la gasolinera. Entró. Compró un taco y lo comió. ¡Era un taco mágico! El taco le dio poderes mágicos a Makinzie. Ella podía ver todo. Podía ver por las cosas. Makinzie sabía todo.
Ella salió la gasolinera y fue a la escuela. Entró, pero estaba tarde. Ella fue a la clase de español. La señora Burchill le preguntó:
- ¡Hola! ¿Dónde estuviste?
Makinzie le dijo a la profe:
- Estaba enferma.
Makinzie tenía tos muy malo.
La profe le dijo:
- ¡Mentirosa! ¡Que vayas a la mazmorra!
La profe le dio una detención a Makinzie.
Makinzie escapó. Makinzie corrió por la puerta.Escapó a la clase de matemáticas. Ella escapó a la clase de Sr. Stebbins.
Sr. Stebbins tiró Makinzie por la ventana. Pobre Makinzie. Ella cayó en la piscina. (Había una piscina grandísima en la escuela.) Nadó en la piscina. Había tiburones en la piscina. ¡O No! Había ánguilas gritantes en la piscina.
Makinzie usó sus poderes mágicos y capturó los tiburones. Los comió. No estaba gorda, porque usó sus poderes mágicos. Pegó las ánguilas muchas veces. Las ánguilas murieron.
Makinzie escapó de la piscina. Makinzie no tenía más poderes mágicos. Ella fue a la gasolinera otra vez. Compró otro taco, y lo comió. Pero no era taco mágico. Ella estaba enferma.
Ella se despertó. La profe Burchill le dijo:
- Entreguenme las pruebas.
¡Pobre Makinzie!