Había un gato que se llamaba Tom. Tom era un gato muy inteligente. El fue a la escuela. Tenía un profesor que se llamaba Ignacio. Un día, Tom fue a la escuela y su profesor le dijo:
- Tom, que te vayas a la pizarra por favor.
Tom fue a la pizarra. Su profesor le dijo:
- Dibuja un perro en la pizarra.
Tom dibujó un perro en la pizarra. El maestro le dijo a la clase:
- Clase, este es un perro. Los perros son malos. Son estupidos.
Tom le dijo al profesor:
- ¡No es verdad! Los perros son buenos y son muy inteligentes. No son malos.
Ignacio estaba muy enojado con Tom. Le dijo a Tom:
- Tom, no dijiste que los perros son buenos, ¿no?
Tom respondió que sí había dicho que los perros son buenos. Le dijo:
- ¡Sí! Me gustan los perros.
El profesor gritó:
- ¡Sal de aquí! No puedes asistir a la escuela de gatos.
Tom estaba enojado y lloró. Fue a su casa. Otro día él regresó a la escuela. El tenía un perro. El fue a la ventana de la clase de profesor Ignacio. Tiró el perro por la ventana.